9. Escuela, regatas, acción…

Comunidad náutica, en esta ocasión les compartimos el noveno fragmento del libro
“50 Aniversario del Club Veleros Barlovento”, «Escuela, regatas, acción…

Esperamos que lo disfruten.

Escuela, regatas, acción...

En septiembre de 1964 inauguran los cursos teórico-prácticos de la Escuela de Náutica Comandante Piedra Buena. El acto contó con la presencia de don Manuel Campos, dirigentes del YCA, el Presidente de la Liga Naval, autoridades comunales, el Subprefecto de San Fernando, el padre Raúl A. Entraigas, tradicional biógrafo del Comandante Piedra Buena, vecinos de la zona, buen número de asociados y sus familias.

Participó, también, el presidente de la Asociación Cristiana de Jóvenes, señor Puenzo, responsable de armar un núcleo de jóvenes de 12 a 15 años de la escuela Ernesto Nelson de Villa Madero, San Fernando La movilidad y el almuerzo de dichos chicos estarían a cargo del club. Además del ánimo de bien social y la salida laboral en la carpintería, la intención era crear el clima y la vocación por el deporte de la vela y las cosas del mar, siempre bajo la advocación del Comandante Luis Piedra Buena. A esos cursos podían asistir «jóvenes de ambos sexos, sean socios o no».

La escuela de náutica, en sus comienzos, contó con el empuje del socio fundador Miguel Gómez Verdasco, ebanista de profesión, con gran conocimiento de la teoría y la práctica de la vela y de los métodos de construcción y mantenimiento de los barcos de madera de la época. Las clases semanales quedaron a su cargo, y él incluyó visitas al Museo Naval.

En noviembre de 1965 se toma examen de timonel, junto con Prefectura; los primeros aprobados y habilitados son los socios Lucas Sonnino, hoy reconocido yachtman del ambiente, e Isaac Bokser, quien años después y con más experiencia correrá, con su Pax, la Buenos Aires – Río de Janeiro. El club comenzaba a ser y hacer historia; todo se lograría con el trabajo mancomunado de los asociados.

Desde noviembre del 66 hasta enero del 67 se organizó en el local cedido por la Asociación Cristiana de Jóvenes un curso de navegación dictado por Armando Schenkel, conocido profesor de náutica y experto en herrajes, al que más tarde nombrarán socio honorario. Ante el éxito obtenido se repite en junio, julio y agosto de 1967. Luego Armando dictará, sin cargo, las clases teóricas en la escuela de mayores. Le seguirá Rufino de la Torre al frente de los cursos de náutica.

Lo relativo a regatas y actividad náutica quedó a cargo de la subcomisión de Regatas y Náutica. Desde el YCSI llega con su Ariana quien sería el primer Capitán de la institución, Alberto Lassalle, con gran experiencia en el armado de handicaps y ratings, lo trajo el incansable José Moras. Alberto arma una “bolsa de tripulantes», para regatas, campeonatos por clase, cruceros, etc. Algunos se subían en todas. Corrían regatas a Montevideo, La Panela, triángulos, octógonos. Antes del cambio de estatutos, al Capitán lo elegían los timoneles.

Los primeros ratings usados fueron los del Junior Offshore Group Association (JOGA), para barcos menores de 20 pies. También los de la fórmula Cruising Club Americano (CCA), cuyas mediciones y controles hacía Germán Frers (padre) en persona. Asimismo se usó la fórmula Long Island. Corrían con un handicap «primitivo», sacando la raíz cuadrada; Lassalle había aprendido a calcularlo con la gente del YCSI. Más tarde usarían la fórmula I0R.

Uno de los veleros que competían en esa época, con jóvenes universitarios que integraban la comisión de Regatas del club, era el Unga de Bryant Clifford Frihart y Silvio de Angelis. La joven tripulación estaba integrada casi siempre por Leonardo Koppeloff, quien tenía el velero de orza Racha; Horacio A. Cabrera y Oscar Bonfiglio, que corrían además con su Lightning Patán; Roberto A. Gatti, quien fuera tres veces campeón argentino de la clase con su Grumete Derecho Viejo; Juan José Carreras y, al timón, Falco. Del grupo salen instructores para la escuela del YCO.

También Mario Kessler integraba ese grupo. Mario llega al club con su pequeño Dafne de tingladilla, luego correrá con su Lightninq Reyu, y hoy en la bahía amarra su hermoso Anamar. Recuerda que empezó a navegar porque «creció en el río»: su mamá le daba la mamadera en el bote, cuando salían a remar en familia. Este grupo cuenta que mientras los mayores trabajaban para asentar el predio del club, estimulación a los jóvenes a correr en representación de él. En las regatas de Lightning también participaba Abraham Benchetrit; el club organiza regatas para esta clase desde 1966.

La primera regata interna fue a la Barra de San Juan, por el año 65, y la ganó Lucas Sonnino con su grumete El Cid. Fue uno de los destacados timoneles del club ya desde la primera época. Corría en la clase Grumete y también por el YCO. Hoy navega activamente con su señora en su Bogavante.

Otro velero destacado entre la dotación fue el Niké de Kurt Steinweg. Aunque estaba matriculado en el club San Fernando, amarraba en Barlovento. Kurt corrió con su Niké la Río del 65 y la del 68, con su gran amigo y tripulante J. J. Ferrón. Corrió también, en el año 1966, la importantísima regata Newport – Bermuda, en la cual participaron también el Fortuna 1, por la Armada, y el Fiord V, de German Frers. El Nike obtuvo el segundo puesto en la clasificación general, ganó su serie, fue el primer clasificado entre los barcos extranjeros y la mejor embarcación menor de 40″.

El club le entregará la copa Cities Service Oil Company, que, con el fin de ser entregada al deportista argentino que se destacara en aguas nacionales e internacionales, había donado el destacado Bryant Frihart, en nombre de su empresa. Kurt dona luego la copa Niké – Cities Service trofeo anual al mérito, en 1968 este trofeo le fue entregado a Malle D. Gaona de Satorre, timonel del CSF Clipper Inés, destacada yachtwoman de la época, madre de María Marta Satorre de Biasotti. La copa Cities Service Oil Company le será entregada en 1975 a Germán Frers (padre).

En las regatas entre barcos Río de la Plata competían, con su Sauce, Juan R Villalba y Luisa C Kuhnt, la que se destacó en la clase. Por esa fecha será necesario adquirir las primeras boyas para demarcar las canchas de regalas, cada vez más nutridas. La actividad náutica empezaba a intensificarse, tanto por el número de regatas organizadas como por la calidad de los participantes. En ocasión de la apertura de la calle en homenaje a Vito Dumas, en junio de 1968, se instituye la Copa Vito Dumas – 10° Aniversario, para una regata triángulo de carácter interno. La ganó el velero clase Río de la Plata Sauce: su timonel, Luisa Carlota Kuhnt.

La Escuela de Náutica estará más tarde a cargo de los socios Aldo Suárez, Carlos Damonte y Osvaldo Luis Pedretti. Continúa con su aporte Miguel Gómez Verdasco, otro exigente colaborador en la mesa de examen será Mario Kessler. Las clases prácticas se dictaban en las embarcaciones de los socios y el examen in situ lo tomó, por años, el Capitán A. Lassalle.

Mientras tanto, el socio Alberto Mefano impulsa desde el club la clase Ardilla, el popular dibujo de Sibert, logrando que en 1971 se constituya la Asociación Argentina de Ardillas (AAA), cuya secretaría funcionó en el club.

En su primera etapa la escuelita junior contó con dos Sloop, «las bañaderas», como los chicos llamaban a estos barquitos de madera clase Tiburón, con los cuales se redivertían. Fue Héctor Signorelli quien los mandó construir en el astillero de Eduardo Regge; luego los pone a disposición del club. Estos barcos serían luego de ‘Chulín’ Vázquez y de Rodolfo Fayó, quien donará el suyo al club. E. Regge haría también el Tabaré -un dibujo de Campos- para H. Signorelli, el barco de “Pichín“ Beviglia y los de J. Moras.

Los cursos de náutica comenzaban en abril. Por un arreglo con la Municipalidad y el Consejo Escolar, venían chicos de las escuelas vecinales a recibir instrucción teórica. Estos chicos también concurrían los lunes, con la escuela, para hacer actividad deportiva, jugar al fútbol, ir a la pileta y tomar una merienda. Luego en verano se les organizaba la colonia de vacaciones, venían siempre con más de un celador.

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