13. Parada de campeones

Comunidad náutica, en esta ocasión les compartimos el decimotercer fragmento del libro
“50 Aniversario del Club Veleros Barlovento”, «Parada de campeones»

Esperamos que lo disfruten.

Por el entusiasmo, la dedicación y el fair play demostrado en la organización deportiva del club, para el 82 llegan, para integrarse al equipo de Cadet, los hermanos Mariano y Guillermo Parada. Formados en el YCA en su etapa de Optimista, ya contaban con varios campeonatos ganados.

Al principio tenían el problema de que los barcos eran pesados. Igual, juntos o separados, serán campeones argentinos y mundiales de Cadet; sus tripulantes fueron Matías Blanco, Shane Merril, Leonardo Sanmartino. Más tarde Guillermo se destacará en Lightning y Snipe, con Pablo Weber y Andrés Domato. Mariano será tripulante de otro grande, Santiago Lange, con quien se clasifica campeón mundial de Snipe. Hoy ambos integran distintos equipos de la America’s Cup y/o son skippers o strategists en veleros que compiten en regatas del calendario europeo.

La familia Parada se integrará totalmente a la vida social del club. El doctor Roberto Parada será un gran impulsor de la clase Cadet en el país. Hará construir varios Cadet y personalmente realizará gestiones, en nombre del club y por la Asociación Argentina de Cadet, ante la International Cadet Class Association.

En agosto de 1982 el CVB será responsable del Grand Prix Argentino de Optimist y Cadet, con el auspicio de Topper. Luego será el organizador de todos los Campeonatos Argentinos de la Clase internacional Cadet hasta 1991, por clasificarse siempre primera una tripulación del club. Nuestros campeones de la clase, por entonces, fueron Santiago Doval y Jason Merril, Gustavo Cadeiras y Ezequiel Weppler y, por supuesto, los hermanos Parada.

Organizando desafíos

Durante la capitanía de Rodolfo Fayó, en mayo de 1981, se organizó el Campeonato Abierto para la clase Handicap Convencional, que será un hito en las actividades del club, con 92 participantes.

Justamente la Asociación Argentina de Handicap Convencional, a fines de 1982, será el responsable de la organización del tercer Campeonato Argentino de Handicap Convencional, para el cual se armaron un parque cerrado y una gran carpa en los terrenos linderos al quincho. Constituyó una verdadera fiesta de la vela que contó con el auspicio de la empresa Topper; en la organización colaboraron activamente dos capitanes del club, Rodolfo Fayó y Alberto Lassalle.

La Asociación Argentina de Handicap Convencional, liderada por Rafael Tuvi, a lo largo de su historia tuvo regatas de más de 120/140 barcos; las entregas de premios movilizaban a más de 400 personas. EI club colaboró intensamente con ella y siempre acompañó el desafío.

Por los 80, la clase J24 se reunía en el CNO. Uno de los promotores era el socio J. J. Céspedes, quien tenía la matriz; luego se la compran e instalan un astillero. El Presidente de la clase era Alberto Moscoso, con quien el club asume el compromiso de organizar regatas y campeonatos para la clase. Luis E. Simonet se entusiasma con los J24 y compra el Yácare, de A. Moscoso, para correr con sus hijos.

El club será el organizador del primer Campeonato Sudamericano de la Clase Internacional J24, del 21 al 28 de noviembre de 1982. Se organiza un parque cerrado con las tripulaciones extranjeras, y se cuenta con el auspicio de la empresa Knorr-Suiza.

Otro clásico del Barlovento serán los Campeonatos de Limbo 21. En la dotación estaban el Orión con Pedro Fiori, el Shark y el Repunte de Garlini, el Otro Loquillo de Cubría. Para el Campeonato Argentino de Limbo del 82 se les dan amarras provisorias. También se organizan los campeonatos argentinos de la clase Grumete; Alejandro Cosentino gana el del 84 y el del 85.

 

Escuela de Optimist, escuela de vida

Desde los años 70, el club desarrolló y difundió la práctica del Optimist, siempre balo la instrucción y supervisión de reconocidos instructores. La escuela recibe a todos aquellos niños que deseen aprender el arte de la navegación a vela; acepta niños y niñas con un mínimo de 8 años, sean socios o no del club, dado su carácter abierto. Los aspirantes concurren un día por semana. No es necesario tener barco propio; los tiene el club a disposición de los alumnos. El alumno debe traer ropa adecuada para navegar, salvavidas aprobado según peso y la expresa autorización de sus padres. El club cuenta con un vestuario junior exclusivo y aula para clases teóricas y entretenimiento por mal tiempo. Desde el comienzo el alumno participa de los eventos y regatas interescuela programados.

El deporte de la vela es una disciplina formativa del carácter, dado que todo transcurre entre el timonel, el barco y la naturaleza, y es el timonel el que debe tomar decisiones y asumir las consecuencias de ellas. Al principio son tutelados por los instructores y, una vez afianzados los conocimientos, deben aplicar sus propias decisiones. Los timoneles permanecen en esta categoría hasta los 15 años.